El País Abandonado.
El Estado Secuestrado.
La Nación Recuperada.
Si fuera yo a escribir una trilogía a partir de mi primera novela, con la intención de proyectar mis expectativas sobre el pasado inmediato, el presente, así como el futuro viable de nuestro país, probablemente ésos serían los títulos correspondientes. Así lo explicaba la semana pasada, cuando pasé una tarde memorable entre amigos en Los Angeles, California, mientras celebrábamos en Librería Martínez la entrada de El País Abandonado al mercado de Estados Unidos.
Creo firmemente que tras la transición democrática, los mexicanos abandonamos en demasiados sentidos a nuestro país y su gobierno. Se requería de un grado de acción y compromiso del cual la sociedad no estaba preparada. También es evidente que la sociedad y el Estado mexicanos sufren hoy un brutal embate del crimen organizado, quien tiene el objetivo de expandir su control en regiones del país - pensemos en Michoacán, Guerrero, Baja California, Chihuahua. Finalmente, considero que dicha intentona por alcanzar un estado fallido está condenada al fracaso, aún cuando el costo en vidas y recursos es altísimo.
Sin embargo, el superar el intento de secuestro del estado, así como recuperar una situación de estabilidad social y política requiere del despertar de la sociedad en su conjunto. Es la manifestación última de nuestra sociedad; la manera en que decide resolver su acosamiento, lo que es de mayor preocupación. Es por ello que debemos estar conscientes de lo que está en juego y de los actores que desde sus diversas circumstancias dan un paso al frente y tienden la mano.
A lo largo de nuestra historia, los mexicanos hemos reconocido el valor de aquellos hombres y mujeres que han encarado y resuelto las amenazas que nos han acosado como sociedad. Gracias a estas personas, tan humanas y mortales como lo somos usted y yo, hemos gozado de largos periodos de paz y de avances en nuestras condiciones de vida. Su falta de egoísmo, así como su inusual inteligencia y coraje, son ejemplo y legado. Ellos han forjado en sus acciones los principios que nos dan identidad.
Hoy escucho a un académico argentino residente en México que ha escogido alzar la voz en un contexto que claramente es de riesgo personal. Edgardo Buscaglia debe ser escuchado, no solo por el gobierno de Felipe Calderón, sino por los partidos políticos y la sociedad en general. Poquísima gente tiene la información y el tiempo dedicado para realizar un análisis del verdadero riesgo que representa el crimen organizado. Todavía menos son aquellos que en un acto de generosidad extrema levantan la cabeza y llaman a la sociedad a reconocer lo que está en juego de fondo, arriesgándose por generar consciencia y mover a la acción.
Los invito a que escuchen sus reflexiones directamente.

